Creemos que aunque seguir a Jesús es una decisión personal, el camino de fe florece en comunidad. Juntos experimentamos más plenamente el amor de Dios y aprendemos a servir como Jesús sirvió.
La Mesa es más que una comida compartida; es un espacio sagrado donde:
- La hospitalidad se hace tangible
- La gracia se experimenta
- La comunidad se fortalece
- La misión se comparte
A través de La Mesa, continuamos la práctica de la iglesia del primer siglo:
"Adoraban juntos en el templo cada día, se reunían en casas para la Cena del Señor y compartían sus comidas con gran gozo y generosidad, todo el tiempo alabando a Dios y disfrutando de la buena voluntad de toda la gente. Y cada día el Señor agregaba a esa comunidad cristiana los que iban siendo salvos." Hechos 2:46-47 NTV